¿Cómo presentar una tabla de jamón?

El jamón ibérico de bellota es uno de los emblemas gastronómicos de España. Su sabor intenso y textura única lo convierten en el complemento perfecto para toda ocasión especial. Una vez adquirida una pieza de este preciado manjar, surge la duda de cómo exhibirla y conservarla correctamente para que luzca espléndida y mantenga su calidad.

 

Cómo elegir la tabla adecuada para presentar el jamón

Lo primero a tener en cuenta es seleccionar una tabla de jamón de buena calidad, preferiblemente de madera noble como el roble o el haya. Esto ayudará a realzar la belleza del producto. El tamaño debe corresponder al largo y ancho de la pieza, dejando un espacio prudencial a los lados para poder cortar y manipular los trozos con comodidad.

 

Una buena tabla tendrá patas cortas o directamente se apoyará sobre la superficie donde se vaya a ubicar. Esto permite mostrar el jamón en todo su esplendor. Es recomendable que cuente con una canaleta o rebaje por donde escurra el jugo al ir cortando las lonchas.

 

Cómo colocar la pata de jamón sobre la tabla

La forma tradicional de presentar el jamón ibérico es con la pezuña hacia arriba. Para lograrlo, se debe recostar la pieza sobre su costado más ancho y fijarla con el corvejón apoyado en la tabla. Luego se sujetan firmemente los extremos con mordazas de metal para evitar que se mueva al cortar el jamón.

 

Otra opción es colocar la pata con la pezuña hacia abajo. Esto se consigue posicionando el jamón sobre su lado más plano y asegurando los extremos. Esta presentación luce muy elegante, aunque dificulta levemente el corte de las lonchas finas.

 

La mejor manera de conservar el jamón una vez abierto

Una vez que se abre la pieza de jamón ibérico y se empieza a consumir, es muy importante tomar medidas para conservarlo correctamente y prolongar su vida útil. Lo ideal es cubrir la parte expuesta del jamón sólo con un paño de cocina limpio, ligeramente humedecido con un poco de agua. Esto crea un ambiente con la humedad necesaria para que el jamón no se reseque, a la vez que lo deja respirar, sin usar envoltorios plásticos que podrían enranciarlo.

 

Es clave ubicar la tabla de jamón en un lugar fresco y seco, donde no incida directamente el calor o la luz solar. Un sótano, bodega o sitio similar con temperatura estable son las opciones recomendadas por los expertos. También es aconsejable cortar sólo las lonchas que se vayan a consumir al momento, y volver a cubrir el resto con el paño húmedo. Esto retrasa la oxidación y evita que el jamón quede expuesto al aire por mucho tiempo.

 

Si eventualmente se presentaran zonas con moho superficial, se puede raspar suavemente con un cuchillo y luego pasar un paño limpio humedecido en vinagre de vino tinto para desinfectar. Hay que tener cuidado de no frotar en exceso, para no estropear la pieza. Seguir estos sencillos consejos permitirá lucir una tabla de jamón en todo su esplendor y disfrutar de cada loncha ibérica como el primer día.